PRIMERA LECCIÓN

 Todo aprendiz siempre sufre con la primera lección, esa que posiblemente te marca para siempre.


Siempre fui el tipo de persona que prefería las cosas rudas y radicales, pero contundentes, así fue esta vez. Por primera vez en toda mi vida, pude sentir en carne propia lo que es renunciar auténticamente a la felicidad propia en pro de un bien mayor para los seres amados. 

Nunca me he considerado una persona egoísta, por el contrario, quiero creer que soy más del tipo dadivoso y altruista; sin embargo, esta vez, fue muy distinto, siento como me arrancan la piel, el corazón, las entrañas y una gran parte del alma, y aún así, resignada, sé que fue por su bien.

Ni todo el dolor que siento, multiplicado por dos millones, se compararía con el dolor de verlos sufrir, no podría, sería como vivir en un círculo del infierno por el resto de mi vida.

Mientras una parte de mí muere lentamente, la otra le abraza y le consuela, sabiendo que esto es por un bien mayor, uno que quizás nunca pueda ver.

Tengo fe, es lo único que me queda.

Ten confianza, ten confianza.

Commentaires

Articles les plus consultés